Fresas en primavera

 
Con azúcar, nata, en batido o solas recién enjuagadas con un poco de agua. Una de las frutas típicas de la primavera es la fresa, una de las más saludables con las que poder disfrutar en esta época del año.
 
Entre los meses de marzo y julio se sitúa la temporada de la fresa, aunque hoy día con el cultivo intensivo en los invernaderos puede estar presente todo el año. Existen multitud de variedades, sin embargo, para simplificar a la hora de hacer la compra se suele distinguir por su tamaño, entre el intermedio de las convencionales fresas, fresones y fresas silvestres. Los fresones tienen forma de corazón y cuentan con un rojo vivo en el momento de maduración, mientras que las silvestres o del bosque, la versión más pequeña, son más tardías y empiezan a madurar con el verano ya entrado.
En general, la fresa es una de las frutas con más carácter, tanto por su sabor dulce y toque ácido en función de la variedad, como por su olor y por supuesto, su intenso color. Estas acentuadas características organolépticas convierten a este símbolo de la primavera en algo muy apetecible, que aunque permite infinidad de maneras para prepararlas, tal cual, representan un jugoso manjar.

Un regalo para la vista

Normalmente es de las frutas que mejor ‘entran’ por la vista, raro es cuando en esta época no se van los ojos hacia un cesto de fresas. Esta misma situación se tiene que dar tanto a la hora de elegirlas, hay que optar siempre por aquellas que tienen una apariencia fresca y su brillo destaca, como a la hora de consumirlas, ya que se trata de un alimento bastante delicado y perecedero. Para su conservación en casa hay que introducirlas en el frigorífico u optar por un lugar fresco, ventilado y oscuro. Además de mantenerlas lo más separadas posible en una fuente.

Pero la vista no es la única beneficiada, las fresas son un alimento bastante beneficioso para el organismo por la gran cantidad de vitaminas, nutrientes y pocas calorías que aportan. Son recomendables para personas con diabetes, hipertensión o reumatismo. Su mayor componente es el agua seguido de los hidratos de carbono e igualmente destacan por su aportación en fibra, mejorando así el tránsito intestinal.
 
Amplio recetario
 
En sólo cinco minutos se puede preparar un imponente batido de fresa con plátanos, por ejemplo, con tan sólo leche , azúcar, nata y un poco de chocolate rallado. Ésta es sólo una de las muchas posibilidades que ofrece esta fruta, que combina bien con otras. Pero las opciones son muchas más, ya sea en forma de helado tarta, bizcocho, mermelada, en un bol con nata, con leche o con zumos de naranja, limón o lima.
Pero con las fresas también se pueden realizar otras propuestas menos habituales. Éste es el caso de la mantequilla de fresa, para untar en el pan o en magdalenas, coulís, una salsa que puede asociarse tanto a postres como otros platos, gazpacho de fresa, acompañando una copa de cava o incluso con vinagre de Módena, que aunque parezca lo contrario es una opción muy dulce que potencia el sabor de una de las frutas con más admiradores, la fresa.
 
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