Las Cataratas de Iguazú. Argentina-Brasil

Texto y Fotos: Mario Cruz Leo                        

Nº303 Bien Natural desde 1.984 la parte de Argentina

Nº355 Bien Natural desde 1.986 la parte de Brasil

Iguazú, nombre procedente del Guaraní. "I" significa Agua; "Guazú" significa Grande, por lo tanto su traducción sería Agua Grande.

Cuando fueron descubiertas se las denominó Saltos de Santa María, pero el nombre pronto cayó en desuso manteniéndose el original de Iguazú dado por los indios. Descubiertas para los ojos del hombre blanco por el segundo Adelantado del Río de la Plata, Don Alvar Nuñez Cabeza de Vaca en 1541, constituyen un espectáculo impresionante de lo que la naturaleza puede hacer con un curso fluvial.

Su descubrimiento no fue fácil, la expedición partió desde el estado brasileño de Santa Catarina, sito en la costa atlántica, y llegó hasta Asunción de Paraguay; la marcha duro 129 días y tuvieron que talar casi doscientas leguas de cañaverales y bosques espesos (la Legua es una medida itineraria equivalente a 5.572 metros con 70 centímetros), según cuenta el mismo Cabeza de Vaca, andando descalzo y sin desmayo para dar aliento a sus hombres.

El curso del río Iguazú, nacido en la Serra do Mar, a 1.300 metros de altura sobre el nivel del mar y a corta distancia de la Costa Atlántica, fluye hacia el oeste durante aproximadamente 500 kilómetros para desembocar en el río Paraná a solo 90 metros sobre el nivel del mar.

En su curso superior y antes de dar lugar a las cataratas, forma varios saltos y numerosas "correderas" (rápidos en los que asoma el lecho de piedra) que alternan con anchos y profundos remansos denominados "canchos", donde el agua parece deternerse a pesar de contar con un caudal medio de 1.400 metros cúbicos.

El Iguazú superior tiene una anchura que varía entre los 500 y los 1.000 metros, cerca de las cataratas ya comienza a formar islas cubiertas de abundante vegetación, destacando entre todas ellas la de San Agustín, de más de un kilómetro de largo.

A partir de ahí el río gira primero hacia el sur, y enseguida hacia el norte, formando una gran U que contiene la inmensa falla que da lugar a las cataratas. Al llegar al impresionante barranco de 2.700 metros de largo, se forman los distintos saltos como producto de la cantidad de escollos, islas e islotes que existen en la Gran Curva.

El número de saltos se estima entre 160 y 260 dependiendo del nivel de agua del río. El más impresionante de todos ellos tiene la forma de dos arcos sinuosos que convergen en una herradura por donde cae el agua desde más de 70 metros, es la denominada "Garganta del Diablo", aquí, en medio de la caída y personificada en el Salto Unión, se encuentra la frontera entre Brasil y Argentina.

Las cataratas pueden visitarse por ambos lados, si bien hay que atravesar la frontera que divide ambos países para lo cual hay que atravesar el puente internacional Tancredo Neves.

En el lado brasileño se encuentra el arco oriental, de unos 600 metros de largo y en el que destacan los saltos Floriano, Deodoro y Benjamin Constant.

El arco occidental, de más de 2 kilómetros pertenece al lado argentino, destacando los saltos Belgrano, Mitre, Escondido y Ribadavia, que forman un brazo del Iguazú inferior al juntarse con las aguas procedentes de "La Garganta del Diablo"; el otro brazo del Iguazú, se forma en dirección norte, aquí el agua no cae directamente al lecho del río, sino que forma un escalón que dá lugar a la Isla y Salto de San Martín, conocido de todos gracias a la película de Martin Scorsese "La Misión" y por la cual cae la gran cruz de madera preparada para una de las escenas más impactantes de la película. Otros saltos importantes de esta zona son: el de Alvar Nuñez, Dos Hermanas, Bozzetti (el que escala Robert de Niro en la misma película de La Misión) y el salto de Adán y Eva.

Los dos brazos se unen y forman el denominado Iguazú inferior que, encajonado, forma un cañón de unos 80 metros de ancho y 60 de alto que llevará el río hasta su desembocadura en el Paraná.

De estos datos se puede observar que, aproximadamente el 20% de las cataratas pertenece a Brasil y el 80% a Argentina por lo que la panorámica general se observa desde el lado brasileño y para sentirse dentro de las cataratas lo mejor es visitar el lado argentino. Los datos son elocuentes, el 70% de las personas que visitan las cataratas lo hacen por el lado brasileño y el 30% restante por el lado argentino, aunque lo recomendable es no perderse ni una zona ni la otra.

El Parque Nacional de Iguazú, ubicado en el norte de la provincia de Misiones, fue creado en primer lugar por Argentina en 1.934 destinando a Parque Nacional 49.200 hectáreas y a Reserva Nacional 6.300 totalizando 55.000 Ha. protegidas.

Es uno de los primeros Parques Nacionales creados en Argentina cuyo objeto es conservar las magníficas Cataratas de Iguazú y la selva subtropical que lo rodea (casi el único reducto de este tipo de selva que queda en Argentina).

Cinco años más tarde, en 1.939, es Brasil quien crea un gran Parque Nacional de 170.000 hectáreas, de esta manera son 225.000 Ha. de selva paranaense las que quedan protegidas, y las cataratas, límite entre dos países, quedan preservadas para futuras generaciones.

La biodiversidad alcanzada dentro del Parque Nacional de las Cataratas de Iguazú es, sin lugar a dudas, excepcional: más de 2.000 especies conocidas de plantas vasculares, más de 400 especies de aves, que en el caso de argentina constituyen la tercera parte de las que se contabilizan en el total de su territorio, un sinfín de especies de insectos, y otros muchos aún por descubrir, asi como otra cantidad importante de anfibios, reptiles y mamíferos.

La principal característica de una selva de este tipo es la multiplicidad de estratos de vegetación, esto es debido entre otras cosas al tipo de clima cálido que se da en la zona, con temperaturas medias de 15ºC en junio-julio y 25ºC para diciembre-enero, este clima unido a los vientos procedentes del Atlántico, hacen que la precipitación anual sea de unos 2.000mm y la humedad relativa este entre el 75% y el 90% lo que hace del lugar un inmenso invernadero que permite a las plantas manifestarse en sus formas más exuberante; para el visitante el efecto es el de una sauna y se traduce en un sudor copioso.

LA FLORA

La vegetación se dispone en estratos y se presenta como una infranqueable barrera verde formada por enredaderas, lianas, arbustos y epífitas, que son plantas que viven sobre otra planta pero sin sacar de ella su alimento.

El Estrato de Dosel esta formado por los árboles de mayor porte, hasta unos 20 metros y sólo es interrumpido, de vez en cuando, por el estrato denominado de los emergentes o gigantes entre los que destacan algunos árboles de las familias de las leguminosas, casi todos con hoja caduca y compuesta, con largos frutos, como el Incienso (Myrocarpus frondosus)  y el denominado Oreja de Negro (Enterolobium contortisiliquum) cuyo fruto oscuro se asemeja al pabellón de una oreja.

En el Estrato de Dosel predomina el Guatambú blanco (Balfourodendron riedelianum), el Laurel negro (Nectandra saligua), y la Cancharana en cuyo tronco se encuentran multitud de epífitas y trepadoras; muy importantes también son el Pindó (Siagrus romanziffianum), grácil palmera que alcanza fácilmente los 20 metros de altura y cuya copa esta coronada por hojas pinnadas, el Laurel amarillo (Nectandra lanceolata), el Guayca (Ocotea pulchella) y el peculiar Guapoi o Higuerón bravo (Ficus monckii) cuyas semillas son depositadas en cavidades o en huecos de árboles a través de los excrementos de aves o mamíferos que se alimentan de sus higos; luego emiten delgadas raíces que van rodeando el árbol huesped descendiendo hasta el suelo, se implantan en la tierra y van formando un único tronco, estrangula el árbol original, que muere por axfisia, y después en higuerón vive formando parte integrante del Estrato de Dosel de la selva.

En el estrato intermedio se encuentran árboles jóvenes de las especies que ocuparan luego los estratos superiores. En este estrato lo que más llama la atención es la gran cantidad de helechos arborescentes, típicos de regiones tropicales, entre los que destaca el Chachi (Alsophila atrovivens), amenazado de extinción, que alcanza una altura de cuatro a cinco metros y que ya existía hace 250 millones de años, en el Carbonífero inferior. Además existen cantidad de árboles, de pequeño porte, productores de frutos carnosos que son la base de la alimentación de numerosos animales de la selva. En este estrato se encuentra la conocidísima Yerba mate (Ilex paraguarensis), con cuyas hojas machacadas se obtiene el Té de Mate.

En el estrato arbustivo se encuentran otros helechos menores y arbustos varios destacándose la Ortiga brava (Urera bacciferia) cuyo solo roce produce una gran urticaria.

El estrato herbáceo esta formado básicamente por begonias y diversas especies de gramíneas.

Dos características especiales confieren a esta selva su peculiar fisonomía: La existencia de Bambú y la abundancia de epífitas.

Las diferentes especies de bambú forman barreras de hasta 15 metros de altura destacando la presencia de Tacuarazú (Guadua angustifolia).

Las plantas epífitas están muy bien representadas por las bromeliáceas y las orquídeas.

Las orquídeas poseen raíces aéreas con las que captan al humedad ambiental, son de destacar la Miltonia flavescens que produce vistosas flores amarillas en primavera, Sophonites coccinea de brillantes flores naranjas y Brassavola perrini de grandes y vistosas flores blancas.

LA FAUNA

El gran superpredador de la selva es el Jaguar (Panthera onca) el cuál, aunque desaparecido en muchas regiones del continente sudamericano, todavía encuentra en estas selvas el alimento y la protección que necesita.

La fauna del parque se reparte por todos los estratos que se han descrito, teniendo características diferenciadas según vivan en un hábitat u otro. Podemos hacer tres diferencias básicas:

 -  El Suelo

 - Los árboles y el medio aéreo

 - El río

Los habitantes del suelo de estas masas forestales tan cerradas conjugan dos facultades imprescindibles para su supervivencia, la primera nadar bien, debido a la gran cantidad de accidentes hidrográficos que existen en la zona; la segunda, poseer cuerpos robustos sobre patas fuertes y cortas para poder atravesar la tupida selva. Es de destacar el Tapir (Tapirus terrestris), el mayor animal de la selva paraenense asi como la Paca (Cuniculus paca), el Agutí (Dasiprocta azarae), la Corzuela roja (Mazama americana) y los pecaris de collar. Todos estos animales se alimentan en el suelo, pero la mayor fuente alimentaria de la selva se encuentra en lo alto de los árboles, allí se encuentran el Tamandúa (Tamandua tetradactyla), el Coendú (Coendou spinosus), el Coatí (Nasua narica) y diversos primates como el Mono aullador (Alouatta fusca) y el Caí (Cebus apella).

Los ríos están ocupados por el Lobito de rio (Lutra platensis), la Nutria gigante (Pteronura brasiliensis) y el Yapok (Chironectes minimus), un pequeño marsupial que ocupa el mismo nicho ecológico que las nutrias y se alimenta también de peces e invertebrados acuáticos.

Existe así mismo gran diversidad de murciélagos destacando el famoso vampiro Desmodus rotundus, que se aproxima sigilosamente a su víctima, ya sea ave o mamífero y con sus afilados colmillos abre dos orificios por los que fluye la sangre que chupa inmediatamente. Sus víctimas ni se enteran cuando despiertan.

Conviene señalar que es un error muy frecuente de los viajeros y turistas, imaginar la selva repleta de estos animales. Debido a su particular comportamiento, su presencia sólo se adivina, se presiente o se deduce a partir de sus rastros, aunque alguno hayamos tenido la suerte de ver uno y fotografiarlo.

Algo más perceptible resulta la avifauna, merced a sus trinos, movimientos y brillo y color en sus plumajes. La gran variedad de aves y la continua variedad de alimentos han hecho que algunas hayan optado por la dieta frugívora como los trogones, los tucanes y los loros, mientras que un mundo de colibries viven del néctar de las flores y otros dependen casi exclusivamente de las legiones de insectos que habitan la selva.

La reina de las aves es el Águila Harpía y es increíble ver como maniobra entre la floresta con esa colosal envergadura que tiene.

Para terminar, hay que hacer una reseña a la enorme variedad de mariposas existentes en el Parque Nacional de las Cataratas de Iguazú. Por sus atractivos colores, tamaño y forma, constituyen uno de los aspectos que más llaman la atención. Las más espectaculares son las del género Morpho cuyo nombre significa "hermosa" presentando alguna de ellas tonos metálicos muy resplandecientes y una envergadura de 15 cms.; también son notorias por sus complejos diseños que combinan varios colores, las Colas de Golondrina. Se las puede observar en cualquier pequeño charco que se haya formado, donde se concentran hasta varios cientos de ellas, pero no para beber, sino para chupar las sales disueltas, tan escasas en la zona; es frecuente que se posen en el pelo de los sudorosos turistas de donde también obtienen su ración de sal.

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