Santo Domingo de la Calzada: Ciudad de milagros.

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El origen de la ciudad de Santo Domingo de la Calzada (La Rioja) está íntimamente unido al Camino de Santiago. Su fundador fue un ermitaño llamado Domingo que quería ayudar a los peregrinos que pasaban por esas tierras. Ganó terreno al bosque de encinas que cubrían el lugar, construyó un puente para cruzar el río Oja y en sus orillas edificó un hospital y un templo que se convirtieron en hito inevitable en la Ruta Jacobea.

Los milagros del Santo.

La Leyendas que cimentan la historia de la ciudad también están ligadas al camino, empezando por su lema: «Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada». Cuentan que un matrimonio de peregrinos y su hijo se hospedaron en una posada de la villa. La posadera se prendó del joven pero, al ser rechazada, le escondió una copa de plata en el equipaje para acusarle luego de robo. El peregrino fue juzgado y ahorcado. Cuando los padres fueron a ver el cuerpo del hijo, se encontraron con que Santo Domingo le había mantenido vivo. Contaron el milagro al corregidor, el cual dijo que el joven estaba tan vivo como el gallo y la gallina que se iba a comer… Al instante, ¡las dos aves se levantaron y se pusieron a cantar! Por eso hay un gallo y una gallina en el interior de la catedral.

El gran legado arquitectónico.

Justamente, la catedral es un buen inicio para empezar el recorrido por la ciudad. Situada en la plaza del Santo, alberga el sepulcro de Santo Domingo, ya que se construyó en su honor. En el templo confluyen los estilos románico, gótico, renacentista y barroco. Durante todo 2010, para celebrar el Año Santo, la catedral acoge conciertos y recitales. También se organizan visitas guiadas; para ello hay que reservar previamente (teléfono: 941 340 033). Enfrente de la catedral, se encuentra el antiguo Hospital de Peregrinos. Este funcionó como tal hasta el siglo xix y ahora es uno de los Paradores Nacionales de Turismo. Volviendo a la arquitectura religiosa, otro edificio a destacar es la abadía cisterciense de Nuestra Señora de la Asunción, donde viven actualmente 27 monjas. Además de regentar un albergue de peregrinos, las religiosas llevan un taller de restauración de libros antiguos y hacen una deliciosa repostería, en la que destacan los borrachuelos: unos hojaldres rellenos de pudín de frutas que seguro hay que probar.

Para entender a los peregrinos.

Continuando con la importancia que tuvo y tiene el peregrinaje en la ciudad de Santo Domingo, cuenta con un centro de interpretación del Camino de Santiago , donde el visitante puede hacer un recorrido sensorial por todas las etapas del Camino Francés hasta llegar a Compostela . El centro también es la oficina de turismo de Santo Domingo y propone cuatro rutas para recorrer la ciudad: la jacobea, la medieval, la renacentista y la de las ermitas. Además, ofrece visitas teatralizadas por los rincones históricos del municipio y catas de vinos en bodegas cercanas, ya que, a fin de cuentas, estamos en La Rioja, sinónimo de buenos caldos. El centro está abierto todos los días, excepto los lunes, y cierran al mediodía.

Palacios y paseos.

Pero no solo del camino vive Santo Domingo, ya que la ciudad es el recinto amurallado más importante que queda en La Rioja y acoge los únicos exponentes de la arquitectura gótica de la comunidad, como por ejemplo la Casa Trastámara, el edificio civil más antiguo del lugar. Ya en las afueras, se pueden dar agradables paseos , como en el Paseo de la Carrera, que transcurre entre hileras de castaños hasta llegar a la  Ermita del santo. Otra opción, al parecer la favorita de los calceatenses, es el llamado Paseo de los Molinos, que, como su nombre indica, llega hasta el único vestigio que queda de los numerosos molinos que hubo en la zona.

A un paso de la capital del vino.

A tan solo 16 kilómetros se encuentra Haro, paraíso para los amantes del buen vino. Aquí se considera que es donde mejor se da la uva tempranillo, la variedad emblemática de La Rioja. Como no podía ser de otra manera, el municipio cuenta con bodegas referenciadas en las mejores guías y en las que, huelga decirlo, se pueden degustar excelentes caldos.

Sugerencias gastronómicas.

Los cocidos, como las patatas a la riojana, la carne de ternera, el bacalao o los pimientos locales -que andan en buscan de denominación de origen- son algunos de los productos típicos que se pueden degustar en la ciudad.

Texto: Enrique Sancho

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