Budapest: Sangre azul

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Texto y Fotos: Mario Cruz Leo

La capital húngara enamora no sólo por su historia y el mítico Danubio que la divide. Además, hay que perderse por sus calles y relajarse en sus balnearios.

Budapest Puente de Elisabeth

Buda y Pest son dos ciudades con historia, mucha historia, que siempre estuvieron separadas por el Danubio pero unidas por el corazón. Tuvieron de inquilinos a los romanos durante cinco siglos, a lo largo de los cuales el puesto más destacado fue Aquincum (la actual Obuda). Posteriormente, fueron arrasadas por tártaros y mongoles y hasta invadidas por los turcos, que permanecieron más de 150 años en Buda dejando una gran cantidad de baños termales, muchos de ellos conservados hoy, como los de Rudas, Királi y Rácz, para el disfrute de generaciones venideras.

Budapest Buda, Bastión de los Pescadores

Unión de tres ciudades

La actual Budapest fue fundada en 1873 tras la unión de tres localidades, Buda, Pest y Obuda, aunque físicamente se hallan ligadas desde la construcción del Puente de las Cadenas en 1849, el primero de los nueve que tiene hoy la ciudad. Debido a la majestuosidad de sus monumentos y edificaciones, sus puentes y balnearios, la hospitalidad de sus moradores, la magnífica belleza de su río y la conservación de medios de transporte ya olvidados en muchas partes del Viejo Continente, entre otras muchas delicias que ofrece esta ciudad, ostenta el título de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Budapest. Parlamento

Entre los calificativos mas usados para describir Budapest se encuentra el de Reina del Danubio. Un paseo por sus calles demuestra cuánto hay de verdad en ello.

Descubrir sus secretos no es tarea fácil, pero existe un método que resulta casi infalible: ir a todos los sitios andando o en transporte público. Budapest se organiza en torno al Duna (Danubio en Castellano) y su relieve es muy peculiar: la orilla derecha es montañosa, y la izquerda, llana. En la primera se condensa la mayor parte de los monumentos y corresponde a las antiguas poblaciones de Buda y Obuda. Caminar por ella es una delicia, y descubrir sus rincones ocultos todo un placer. Aquí encontramos el Km 0 de la ciudad, en la plaza de Adan Clark; el Palacio Real, museos, galerías y el barrio del castillo, donde se eleva el Bastión de los Pescadores, de impresionantes vistas, y la Iglesia de Matías, famosa por muchas cosas: coronación de reyes, excomunión del Papa Bonifacio VIII, boda de Sisí, estreno de la Misa de Coronación de Franz Liszt… Pero, sobre todo, porque cuando el visitante la ve no para de hablar de ella en mucho tiempo, y el boca a boca funciona de maravilla. Existen además pequeños itinerarios adyacentes como pasear porlas callejuelas del barrio del castillo con su trazado medieval prácticamente intacto, su pequeño mercadillo, las alegorías a la caza de la Fuente de Matías, la casa de los vinos húngaros donde el paladar disfruta degustando más de 70 caldos distintos (por eso es muy importante ir andando), los músicos callejeros que ofrecen un recital a cada paso -sus violines inventan las más melódicas armonías-, los balnearios de esta orilla o las multiples cuevas que se hallan en el subsuelo de la colina de Buda.

Hungría Budapest

Otra zona interesante a este lado del río es la colina de Gellert y subida a la ciudadela. Allí lo más destacable lo encontramos en lo cuidado del bosque, los miradores a diversas alturas y las tiendas de antigüedades. 

La orilla izquierda del río es menos bucólica y más bulliciosa, y encuentra sus antecedentes en la antigua ciudad de Pest. A ella podemos acceder por alguno de los nueve puentes que cruzan este ingente caudal de agua mítico, cada uno con un nombre distinto, cada uno con una historia que el paseante se encargará de descubrir.

Budapest Colina de Gellert junto Puente de la Libertad

Los edificios más impresionantes en esta parte son el Parlamento y la basílica de San Esteban, aunque el Mercado Central de Abastos y el recorrido por sus cientos de tiendas, espacios encantadores que descubren los secretos de la artesanía y los ingredientes básicos de la gastronomía húngara, presentan un atractivo especial.

Budapest. Mercado central junto a Puente de la Libertad

Callejear por Pest es más complicado que hacerlo por Buda por su carácter netamente urbanístico. Las distancias son mayores entre las zonas de interés, pero eso no es un problema. Esta parte de la población sorprende por la diversidad y originalidad, al menos en los tiempos que corren, de sus transportes públicos: trolebús, tranvía, metro o autobús, todos ellos con reminiscencias del pasado. Así, podemos desplazarnos con estos medios hasta la plaza de los Héroes, la sinagoga, el Museo Nacional y un largo etcétera de sitios de interés, pero lo más interesante quizá sean sus cafés, pastelerías, cines, balnearios (no perderse el de Széchenyi) y calles peatonales con su variedad arquitectónica. Utilizando el autobús también nos podemos acercar a la Isla Margarita.

Budapest Buda

Isla Margarita

En el río Danubio, entre Buda y Pest, encontramos Isla Margarita, declarada espacio público desde1908. Se trata de un gran parque muy cuidado, donde podemos encontrar entre otras cosas las piscinas donde se entrenan los mejores nadadores de Hungría y su selección de waterpolo, de lo mejor a nivel mundial.

Budapest Puente de Margarita. Medios de locomoción

Cuenta con más de 2.500 metros de longitud donde encontramos diversos jardines, las ruinas del Convento de Santa Margarita y el  Danubius Grand Hotel Margitsziget, construido en 1873, comunicado mediante un pasillo subterráneo climatizado, con el Danubius Health Spa Resort Margitsziget, que alberga uno de los spas más importantes de Europa.

Y de noche todo cambia

Budapest no es una urbe bulliciosa. De hecho, uno se pregunta donde se meten sus dos millones de habitantes durante el fin de semana.

Budapest Buda, Bastión de los Pescadores

De noche la ciudad se transforma, y volver sobre nuestros pasos no es mala idea. Todos los lugares que hemos visitado de dia  nos proporcionan ahora una visión totalmente distinta: el río se convierte, con la iluminación de los edificios, en un torrente de color; los monumentos manchados de luz resaltan sobre el oscuro cielo que los engrandece, y cruzar los puentes una y otra vez produce una emoción que es necesario compartir. Disfrutar de una cena con música cíngara de fondo, pasear por las calles semivacias o relajarnos en torno a una cerveza o cafe mientras escuchamos de fondo música de jazz son otros autenticos lujos para los sentidos. La invitación está hecha.

Budapest Puente de Elisabeth

La Reina del Danubio

El tiempo de estancia en Budapest se acaba. De ella el viajero se lleva recuerdos, placeres secretos, muchos kilómetros de paseos e instantáneas que enseñar a los amigos, además de una reflexión que seguramente se habrán planteado otros antes: esta ciudad ¿es de verdad una auténtica Reina del Danubio?  A este cronista si se lo parece. Pero seguro que a este Danubio, quizá azul de vez en cuando, no le faltan pretendientes a Reina. ¿Elegirá Budapest?

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